Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

martes, 31 de mayo de 2016

Hablar con los hijos de sexualidad

Ahora mismo tengo un hijo de 8 (casi 9) y he tenido que abordar este tema.

Desde que nace un nuevo hermanito estamos hablando - sin palabras- de sexualidad con nuestros hijos. Pues ven una barriga, que va creciendo, y que de pronto esa barriga no está y ven un bebé.

La edad idónea para hablar con los hijos de sexualidad es... cuanto antes mejor; por lo general en torno al año de la Primera Comunión, cuando también se les puede desvelar quiénes son los Reyes Magos (aunque es decisión de cada familia, claro está).

Es el año en el que se les empieza a tratar de mayores, y por tanto se les puede contar "cosas" de mayores. Y la sexualidad es una de esas "cosas".


Fuente: edu.com

Una idea clave es informarse cuándo se les explica el tema de la reproducción humana en el colegio. Por lo general, es en torno a 3º de primaria. Lo suyo sería adelantarse a que se dé este tema, contando que luego es inevitable que lo comenten con otros compañeros. 
Por ello, más vale adelantarse a que se enteren por otros medios: tv, compañeros, colegio, etc.

Otra idea clave es que los chicos hablen con papá y las chicas con mamá. Para ello es un buen plan hacer un "plan de chicos" o "plan de chicas", invitarlo a tomar un aperitivo o a dar un paseo... y charlar.
Por una razón muy sencilla. Papá podrá explicar mejor las cosas de los chicos y, en cambio, mamá conocerá mejor el mundo de las chicas.

No sorprenderse, nunca, por sus dudas y preguntas. Al contrario. Que note que hay un clima de confianza, en el que puede contar con nosotros para lo que quiera, donde moverse como pez en el agua. De esta forma, si tiene luego consultas acerca del tema le saldrá natural hablar con nosotros y no con terceros. O lo que es peor, buscar esa información por internet.

El acto sexual se puede citar como un "abrazo especial que se dan papá y mamá". Por esa razón se duerme juntos y no ellos con nosotros.

Si no se ha hecho antes, es importante empezar a educar en la intimidad y en el pudor. A cierta edad, dar la oportunidad de que se duchen solos sin la compañía de otros hermanos o que se vistan a puerta cerrada.

Y por último, llamar sin vergüenzas a cada parte del cuerpo por su nombre. Al pan, pan y al vino, vino.

Recomiendo la lectura del libro "Hablemos de sexo con nuestros hijos" de Nieves Gonzalez Rico.

¡Espero te sirva!

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