Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

miércoles, 17 de febrero de 2016

Juan Pablo II: El Papa de la familia, atleta de Dios

"Santo súbito", éstas fueron las palabras que resonaron en La Columnata de Bernini mientras eran coreadas por una inmensa multitud aquella noche de abril de 2004; mientras Juan Pablo II se nos iba al Cielo.

Fuente: aciprensa.com

Y hoy quiero recordarlas.

Porque ya llevamos un tiempo en el que la libertad de expresión no entiende de respeto por nada; y menos aún por "lo cristiano".

Lamento que el "buen periodismo" (que debería llevar la verdad por bandera), se esté sustituyendo por ofensas por medio de poesía, semanarios satíricos, exposiciones,...

Hace unos años se hablaba de tolerancia, de ser tolerante con todo y todos; pero lo que no se puede tolerar es que se difame a una persona que ha hecho tanto bien por la familia y el mundo; por la paz.

No es ningún secreto que millones y millones de personas seguimos enamoradas de Juan Pablo II. Para muchas personas de mi generación fue el Papa de nuestra juventud. Esa juventud que te invita a hacer locuras: como acudir a la Jornada Mundial de la Juventud que tuvo lugar en Roma en el año 2000, durmiendo a la intemperie o alimentándonos a base de latas.

Enamorados, ¡sí!: de su mirada profunda cuando pasaba cerca de ti con el papamóvil, de su voz fuerte y segura en sus intervenciones, de sus escritos y encíclicas tan claros y a la vez tan filosóficos. Y también de su belleza polaca; proporcionada, joven y deportiva a la vez.

¿Dónde se han equivocado los medios?

- Antes de sacar a la luz una información debe contrastarse con hechos, pruebas.
- Las fotografías que se publican están puestas con doble sentido; todo para hacer relucir el titular.
- Poner entre comillas ciertas palabras es dar a entender cosas que no han ocurrido jamás.
- Es de muy mal gusto difamar a dos personas que ya han fallecido; pues no tienen modo de defender su postura.

Los medios han dado muestra que no tienen de qué hablar. Que se aburren. Qué pereza hablar del gobierno ingobernable que nos trae de cabeza desde hace ya unas cuantas semanas.

En cambio, aire fresco: han soltado la bomba y han escondido la mano. Y por el camino, lo que habrán destrozado; creando confusión y distanciamiento. Han caído en lo más mezquino.

Pero antes de terminar, unas palabras que dedicó Su Santidad en el Jubileo de los Periodistas del año 2000: "estáis llamados a consagrar vuestra profesionalidad al servicio del bien moral y espiritual de las personas y de la comunidad humana".

¡Juan Pablo II, te quiere todo el mundo!

sábado, 13 de febrero de 2016

¡Sin vergüenza a ser románticos!

De nuevo se acerca otro 14 de febrero, "Día de los enamorados", con el ya usual "bombardeo" de regalos, compra y consumo de siempre.

En esta onomástica, además, queda patente la confusión de términos existente en nuestra sociedad moderna: enamoramiento y amor, consumismo y felicidad, regalos y amor, etc.



Con esta fecha a la vuelta de la esquina, percibo que en el siglo XXI se ha arraigado el calendario anual de la sociedad de consumo.

Lamentablemente, la fina línea que separa tradición e imposición en clave consumista es difícil de distinguir; y como es lógico, a veces se pierde el sentido e incluso el origen de las celebraciones que se suceden a lo largo del año.

Las familias estamos expuestas a campañas de márketing muy pensadas y elaboradas, las cuales ya se encargan de anticipar ese sentimiento impulsivo de comprar antes de hora (por ejemplo: anuncios de Halloween a primerísimos de septiembre, Navidad a primerísimos de noviembre, etc.)

¡Atención a lo siguiente! 

Vamos a detallar qué sucede en cada mes y entenderemos mejor esto que expongo.

Enero
6 Reyes
7 Rebajas invierno
13 (aprox.) Segundas rebajas

Febrero
Semana de Carnaval (disfraces y fiestas) o Semana Blanca (deportes nieve); previa al miércoles de ceniza (inicio de la Cuaresma)
14 Día de los enamorados

Marzo
19 Día del padre
Semana Santa

Abril
23 Día de Sant Jordi (rosas y libros: en Barcelona; en otras ciudades se ha extendido la fiesta bajo el nombre de "Semana del Libro")

Mayo
Primer domingo: Día de la madre

Junio
21 Solsticio de verano
23 Verbena de San Juan

Julio
Rebajas de verano

Agosto
Vacaciones

Septiembre
Campaña "Vuelta al cole"

Octubre
31 Halloween (aunque ya va ganando terreno la celebración de Holywins).

Noviembre
Black Friday
Cibermonday

Diciembre
21 Solsticio de invierno
25 Navidad
31 Fin de Año

Dentro de que son días de gran consumo, y son muchos los que atacan esta postura, no se debe obviar que son el motor de la economía mundial y el incentivo para muchos avances tecnológicos.

Por tanto, ¿qué lectura podemos darle al próximo Día de los Enamorados?

Tenemos, en realidad, 2 opciones:
1) Podemos subirnos al carro del gasto "porque toca"
2) O bien darle la vuelta y entender que este día del calendario debería convertirse en un "tarannà" (decimos en catalán); un talante: una forma de ser y de obrar en la que todos los días fueran catorces de febrero.

¿Por qué nos da, a veces, cierta vergüenza expresar nuestros sentimientos a los que queremos? ¡A ser románticos todos y cada uno de los días!

¿De qué forma? ¡Con detalles de cariño, de ternura y de atención! Y sólo algunas veces, se demuestra con algo de valor; con un regalo.

Aquí te dejo la secuencia romántica de una película que me gusta mucho: Shall we dance?´ (o "Bailamos" en español). Está en el listado de películas de este post anterior que escribí hace tiempo.


www.imdb.com


domingo, 7 de febrero de 2016

Y tú, ¿sabes pedir?

En muchas ocasiones, en la vida, se dan situaciones complicadas: enfermedades, despidos y paro, problemas económicos, etc.

Es en esos momentos en los que uno se agarra a lo que puede; y como es lógico, los cristianos nos agarramos a Dios, en la oración en familia.

Por pedir no tenemos ningún problema. De hecho, solemos ser demasiado pedigüeños. Y, en ciertas ocasiones lo dejamos estar, porque aquello que pedimos no se nos concede o no se soluciona. Y nos cansamos. 

El problema no es que no pidamos, sino que no sabemos pedir bien.

Me explico.

Hace unos años, mi prima estaba embarazada de su tercer hijo. Ya en la gestación de las primeras semanas se le detectó al feto una cardiopatía congénita severa que lo convertía en un embarazo y parto de riesgo: una tetralogía de Fallot en toda regla (son cuatro anomalías que hacen que la sangre circule sin suficiente oxígeno por el cuerpo).



Los médicos fueron muy explícitos con mi prima y su marido: el niño tendría que ser operado de inmediato, nada más nacer. De lo contrario, sin cirugía, es muy probable que el niño muera.

Pasaron unas semanas cuando recibimos un mail de parte de los abuelos de la criatura en el que nos explicaban que iban a necesitar rezos para que todo fuera bien, especialmente para que los padres permanecieran fuertes ante lo que se les venía encima.
Enseguida los llamé para interesarme por mi prima y el bebé y darle todo nuestro apoyo.

La conversación con mi tía fue así:
Yo: - "Bueno, rezaré para que la operación vaya bien"
Mi tía: - "¿cómo que operación? ¡Hay que rezar para que nazca con la válvula que le falta!".

¿Os dáis cuenta?

Yo daba por hecho que el niño tendría que ser operado al nacer. ¡Qué poca fe!
Mi tía, en cambio, pedía el milagro. Se anticipaba a la operación para que de forma sobrenatural ese niño naciera mejor de lo que reflejaban los electrocardiogramas.

Y así fue. Ese niño, aunque fue bautizado a las pocas horas de nacer por petición expresa de los padres (no porque estuvieran faltos de fe, sino por otorgarle al niño la posibilidad de ser hijo de Dios cuanto antes), nació mejor de lo esperado. 
Tanto es así que no tuvo que ser operado de inmediato como auguraban los médicos, sino que pudo estar unos cuantos días tranquilo, en incubadora y bajo los cuidados de su madre, ganando peso y fuerza para soportar la delicada intervención.

Para mí fue una lección de fe. De saber pedir. De saber que nosotros solos nada podemos, pero con la intervención de María y Dios todo es posible.

¡Qué oportuno el evangelio de hoy de la pesca milagrosa! Cuando se pide con fe Dios concede; y de qué forma: "hicieron una redada de peces tan grande que reventaba la red. Hicieron señas a los socios de la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Se acercaron a ellos y llenaron las dos barcas, que casi se hundían". (S. Lucas 5, 1-11)

jueves, 4 de febrero de 2016

Reto familiar: ¡Somos un equipo!

Como si del juego de la oca se tratara, tengo una amiga que ha ido saltando de país en país desde que se casó. De España a Suiza, de Suiza a Reino Unido, y de Reino Unido a Brasil; y tiro porque me toca.

Desde luego, para ella y su familia ha sido un enriquecimiento personal y profesional brutal: idiomas, cultura, amistades, retos laborales... Y ahora, en São Paulo, con cuatro niños. ¡Una crack!

Hablando un día con ella y de cómo se organizaba (su marido y ella trabajan), me habló de un reto familiar que ella ha llamado "The Disney Challenge".

Fuente: "Disney Challenge" (By TCP)


¿En qué consiste?
Simplemente, en un dibujo enorme del castillo mítico de Disney, dividido por un sinfín de minicasillas.
Debajo del dibujo, los nombres de sus hijos y 4 o 5 cosas a mejorar cada uno.
Y, al lado de cada mejora personal, un número de casillas para pintar.
Cada vez que consigan hacer algo de lo escrito, se pintan las casillas correspondientes.

Ejemplo:
María
Obedecer a la primera 5
Ordenar los juguetes 4

Nacho
Hacer buena letra en los deberes 5
Acabarse la comida del plato 4

Luis
No pegar 5
Estar contento 4

También algo que les cueste a todos, para que sea un reto familiar y no individual.

La gracia está en que una vez esté todo pintado el premio es ir a Orlando, a Disneyworld. Y se planifica el viaje con la ilusión de haberlo conseguido todos juntos.

Es infinitamente mejor que cualquier otro método; incluido el de los "happys" del que os hablé unos cuantos posts atrás (aquí).  Al final, no sabes muy bien porqué les pones la "carita contenta" y terminan comparándose porque uno tiene más caritas que el otro.

Ésta, sin embargo, me parece una idea mucho más efectiva:
- Todos se ayudan, pues es un reto familiar conjunto
- No hay competitividad, sino deportividad (se ayudan unos a otros)
- Hay una recompensa que previamente se ha escogido con toda la familia; lo que llena de ilusión por lograrlo.



Quizás te parezca demasiado lo de Orlando, y más con los tiempos que corren. La gracia de este post es quedarse con la idea y adaptarlo cada uno a su realidad familiar (una excursión a una ciudad cercana, una salida al campo de picnic, una comida especial...). Lo importante es que el dibujo refleje el objetivo final, para que los niños sean conscientes de lo que conseguirán si se portan bien.

Nosotros ya tenemos nuestro reto familiar. ¿Y vosotros?