Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

viernes, 18 de diciembre de 2015

Las cartas de los niños a SSMM de Oriente

¿Qué tiene un niño en el corazón?

No hay más que leer las cartas que dirigen a Sus Majestades los RRMM de Oriente para averiguarlo. ¡Son una delicia! (Esta tarde he estado en el colegio de mi hijo y había expuestas, junto al Belén de la clase, las cartas a los RRMM).



Con 8 años qué van a pedir: ¡juguetes!, está claro. Y sobretodo empezarán sus cartas con aquello de: "este año he sido muy bueno..."

Pero lo más bonito no ha sido eso. No piden sólo cosas materiales. Piden imposibles. Y saben que con su "fe de niño" lo imposible puede ser posible. 

¿Qué con esta edad no se enteran de qué va el mundo? Pues mucho ojo con semejante afirmación, pues los niños se enteran más de lo que nos pensamos.
Muchos, casi todos, piden por la paz; especialmente en Siria. Uno se atreve incluso a pedir por la conversión de los terroristas.

Los hay, muy graciosos, que se han aventurado a pedir por un ganador de cara a las elecciones de este domingo. Incluso por el rey Felipe VI, para que no adore a ningún otro rey que no sea el Niño Dios.

Otros, más sensibles, piden por familiares que están en el hospital o por todos aquellos pobres que no tienen con qué celebrar la Navidad. (¡Qué bonito leer de uno que no quiere regalos, que todo sea dinero para los pobres!).

Algunos, de familia muy numerosa, piden mascotas (¡por si eran pocos!); otros, sin embargo, se dedican a pedir tantas cosas por los demás que olvidan pedir sus propios regalos.

Varios de ellos escriben con buena letra su dirección, no vaya a ser que los Reyes se despisten en una noche tan ajetreada.

Por si pensábamos que lo que comentamos los padres en las idas y venidas con el coche caen en "saco roto", hay alguno que pide para que se use más el transporte público (se ha enterado, ¡muy bien!, de que estas últimas semanas la contaminación ha hecho mella en el skyline de Madrid).

A mí, personalmente,  me ha hecho reír mucho la de mi hijo: pide un mayordomo y un masaje de chocolate (¡le encanta el chocolate!, en todas sus versiones).

Y me ha emocionado leer que pide ir al cielo. Pero antes que eso, pide poder ver a María. ¡qué cosa más dulce!

Estas cartas son una nueva ocasión para educar. Muchas veces los niños piden cosas desorbitadas; las que seguramente no han conseguido en los últimos cumpleaños.

Los "pajes" han de ser muy avispados para no provocar la desilusión del niño.
¿Comprando lo que pide? No es necesario.
En cambio, sí se puede hablar con ellos sobre la conveniencia que verán los Reyes en traer uno u otro regalo.

¡Feliz Navidad!

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