Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

lunes, 16 de noviembre de 2015

¿Boda perfecta?

Abro una revista de conocido prestigio y leo: "Todo para que tu boda sea perfecta".

No en otra menos conocida prosigo: "Todo lo que una novia debe tener en cuenta para que su día sea perfecto".

Y sigo ojeando: "10 tips para ser una novia 10", "5 ideas que convertirán tu día en único", "el vestido que toda novia desearía tener", "maquillaje perfecto para un día perfecto", "el sitio de moda para ese día perfecto", "el peinado de moda con el que triunfarás", "los detalles para tus invitados que no pueden faltar" ...etc

Cierro las revistas y pienso... ¿perfección? ¿triunfo? ¿eso es la felicidad?

Una de las enfermedades que sufre nuestra sociedad de hoy es ese aura de perfección que trata de envolverlo todo: irreal e inalcanzable. Y más si cabe en este mundo de las bodas; que parecen sacadas de cuentos de hadas, en las que si no sale todo perfecto, ¡de 10!, uno no puede ser feliz.

Pero justo es a la inversa. Si no se acepta que algo pueda torcerse en un día de semejante envergadura, como es el de la boda, todo puede resultar un fiasco.

Si queréis ser felices, debéis estar abiertos a fallos y equivocaciones. No queráis controlarlo todo. Hasta lo que pensáis tener controlado se puede torcer en el último segundo. 

Ese día, con los nervios, la novia puede descuidarse el ramo en casa, el peluquero puede no atinar con el peinado que querías, los camareros puede que tarden horas en sacar los platos, incluso puede llover en pleno mes de mayo, mes de bodas por antonomasia.


Fuente: hola.com


¿Y qué hacer? Pues... sentido del humor.

Y con sentido del humor, te contaré tres anécdotas que ocurrieron en nuestra boda cuando pensábamos que teníamos todo bajo control.

La primera fue de nota.
La iglesia, que se suponía debía estar abierta antes de las 17 h (hora en que nos casábamos), permaneció cerrada hasta las 17.10h.
Y porque el encargado vio el coche de novia llegando a la iglesia. Y porque el sacerdote tenía nuestros papeles, que si no, ya nos veis casándonos al aire libre.

La segunda fue durante el baile. 
Ya de madrugada, con los invitados dándolo todo en la pista, de pronto los bafles petaron. Así, de golpe.
No sabemos qué pasó. No hubo enfados. Al contrario. Mi primo mayor, Diego, un crack, improvisó aquello de "camareroo quee... una de meroo", y los 10 minutos que duró el cambio de bafles hasta se hizo corto.

Y la tercera, en pleno baile, unos turistas del hotel se colaron. Menos mal que alguien dio la voz de alarma y los echaron a tiempo.

Como ves, podríamos habernos puesto histéricos, pero no compensa amargarse el día. Nos reímos y punto.

Así que ya sabes: pase lo que pase, no hacer un drama. Disfrutad de vuestro día "imperfecto" y prestad atención a lo realmente importante: el momento del SÍ. Que ése sea perfecto (porque sabéis el gran paso que estáis dando).

4 comentarios:

  1. Ay Pilar pues sabes que no sabia nada de las 3 anécdotas de vuestra boda y estuve allí!! así que me quedé con lo importante!!!En la nuestra ya sabes.. el autocar que no quería/podía subir hasta la iglesia y con la mitad de gente dentro y el cura tb...la boda empezó 3/4 de hora más tarde...yo esperando en el coche con mi padre unos nervios..pero fue bien para gente que llegó tarde que no se perdió nada jeje. Pero luego todo eso queda en nada...Lo importante es lo que dices y es lo que de verdad permanece después de la boda. Muy buen post!!

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    1. Gracias Ana!
      Fíjate que ni me acordaba de lo del autocar.
      ¡Qué bien lo pasamos!
      Esto prueba que a veces se sufre en vano por cosas que no son importantes y sin querer se puede desviar la atención de lo que realmente sí importa ;)

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