Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

viernes, 9 de octubre de 2015

El hogar va contigo, la casa se queda

A menos de 24 horas de mudarnos debo confesar que estoy cansada de empacar y limpiar pero, eso sí, con la ilusión de empezar de nuevo.


Desde que nos casamos es nuestra cuarta mudanza; así que esto ya lo tenemos por la mano (la más grande fue de Barcelona a Madrid; hace ya 5 años).

Nuestro lema en casa es que estar de mudanza es estar unos días de "camping"; por tanto se hace "la vista gorda" a todo; o casi todo: la idea es volver a la normalidad poco a poco; sin grandes retos que agotan sólo con pensarlos. 

Los niños notan los cambios al igual que nosotros y es importante que dentro del caos ellos noten que el timón lo siguen llevando papá y mamá.

¿Cómo están los pequeños? ¡Emocionados! y eso a veces puede entorpecer el trabajo. (Ayer mismo se pusieron a montar cajas y a meter todas sus cosas de cualquier forma). Pero es divertido. Para ellos es todo un acontecimiento, así que les dejé hacer... ¡Y juntos lo pasamos mejor!


Fuente propia: caja de mi hijo mayor... 
¡cuentos y una manta! jaja.. ¡no puede ser más genial!


Mientras montaba cajas se me iba el pensamiento a todas las cosas buenas (y no tan buenas) que hemos pasado en esta etapa. Por todo, lo bueno y lo no tan bueno, me sale dar gracias a Dios. En perspectiva se entienden muy bien Sus planes y ves que nunca te ha dejado de lado. Es más; cuando el panorama ha estado muy gris, pero gris casi negro, Él ha estado más cerca que nunca. Y siempre, como es lógico, Sus planes superan a los propios con creces.

Y también, entre caja y caja, he tenido a mano una gran bolsa de basura, porque se puede hacer mucha limpieza de tal cantidad de cosas que se tienen guardadas no se sabe muy bien para qué. Son los famosos "por si acaso": por si adelgazo, por si engordo, por si me da por pintar,  por si...etc.

Me gusta pensar que al reorganizar mi vida, meto en cajas sólo lo justo y necesario. De tal forma, que en la casa nueva todo recobra nueva vida, nueva ilusión. Lo demás, a la basura (o para donar).

En el fondo, todo final es comienzo de algo nuevo y mejor.


Un consejo que me dio mi madre, al mudarnos las primeras veces, es que "el hogar va contigo; lo que queda son las 4 paredes".

Me lo decía sobretodo para ordenar esa melancolía que te entra al cerrar la puerta de tu casa "antigua" por última vez. Tras ese portazo parece que se entierren recuerdos y vivencias. Pero están las fotos y la memoria de todo lo vivido, las personas que hemos conocido. El recuerdo perdura.

En ese momento uno se da cuenta de lo vulnerable de la situación... todo el hogar (enseres, muebles,...) ha cabido en uno o varios camiones.. y en ese momento se siente cierta inseguridad vital.

Mañana os contaré más cuando tenga un rato de descanso.


2 comentarios: