Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

viernes, 4 de septiembre de 2015

Historia de un yogur

Hoy me apetece reír. Y mientras escribo se me escapa alguna mueca simpática al recordar una anécdota que me pasó ayer en un centro comercial.

No me suele interesar escuchar conversaciones ajenas: 1) porque no me importan y 2) porque cuando voy a comprar suelo ir a piñón fijo.

Pero esta vez no pude evitarlo. Más que nada que el hombre de la historia hablaba en tono de voz bastante elevado como si no hubiese nadie a su alrededor.

Mientras me decidía por los yogures de sabores o naturales alcancé a oír una pequeña discusión entre un hombre y su mujer (eso intuí por lo que decia)

- "a ver... esto es un lío"- decía, "estoy delante de los yogures y hay de todos los tipos habidos y por haber excepto el que me pones en la lista".

Y sin dejar un espacio libre para que su interlocutora pudiese justificarse proseguía "aquí dice yogur cremoso cero en grasas.. Aquí hay de strataciella, con trozos de muesli..."


Y sin escuchar continuaba: "No entiendo porque me haces venir a mí para cosas tan concretas".

Se le notaba bastante nervioso al hombre.

Me reí por dentro para no delatar que estaba escuchándolo todo y me hizo recordar una película que ha sido muy alabada por la crítica desde su lanzamiento este verano; por cómo maneja el mundo de las emociones. Es "Del Revés,  lo último de Disney-Pixar.

Tuve la suerte de verla durante las vacaciones, y aunque todo el filme está realmente bien reconozco que me hubiese gustado que se hiciese más hincapié en esas tomas divertidas que tratan la psicología masculina y femenina (aquí el tráiler).

No son estereotipos. Son cerebros distintos. Configurados de distinta forma. Por eso nos reímos tanto en esos fragmentos, porque nos sentimos muy identificados.

La mujer con el clásico "no me estás escuchando", y el hombre en su "nothing-box".

Fuente: eseuronews.com

Ella, con su lista de la compra al detalle (yogur cremoso y cero en grasas), pero olvidó poner la marca del yogur. Él perdido entre tantos tipos de yogur. Porque él ejecuta.

Con esta tonta anécdota pretendo diluir cualquier apoyo a la ideología de género.

¿Tan difícil es comprender que podemos ser distintos (fisiológica y psicológicamente hablando) pero iguales en derechos y oportunidades?

La igualdad que crea otro problema, el de la identidad, no soluciona nada.

Uno no es hombre porque se siente hombre sino porque nace hombre.
Y una no es mujer porque se sienta mujer sino porque nace mujer.

Cojo con pinzas los casos en los que debido a un trauma en la infancia o adolescencia una persona no se sienta identificada con su género.

Como distinto es también el libertinaje en el terreno sexual que da rienda suelta a cualquier tipo de unión distinta al de un hombre con una mujer.

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