Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

lunes, 24 de agosto de 2015

Las madres no tienen vacaciones

Después de casi un mes de vacaciones, el sábado pasado pusimos rumbo hacia Madrid, hacia casa.

Y mientras bajábamos de las montañas a la meseta central estuve intentando dar forma a este post.

Fuente: residencialcerdanya.com

Pero no voy a escribir sobre mí; sino sobre la madre de Jordi, Roser, y mi madre.

Yo, al fin y al cabo, aterrizo con mis maletas y mi familia en casa ajena y, aunque ayude en algo, estoy "de gorra".

Roser este verano ha estado convaleciente por una caída, y he podido captar la cantidad de cosas que tiene que pensar para que la casa funcione: los menús, llenar la despensa, la colada, el jardín, preparar las comidas y cenas, atender a los que llegan, despedir a los que se van...

No es que antes no me diera cuenta, sino que tal vez al estar ella de reposo he sido más consciente.

Todos hemos procurado ayudar y creo que en ningún momento ha estado sola; ¡la suerte de las familias numerosas!

¡Gracias Roser porque hemos pasado unos días fantásticos, a pesar de tu susto!

La siguiente parada fue en casa de mis padres; típica del valle ceretano, con sus paredes de piedra y tejados de pizarra.

Fuente: engelvoelkers.com

Si nunca habéis estado aquí os puedo asegurar que enamora los sentidos: los días de sol en los que el verde del campo resalta en todo su esplendor, y los días de tormenta en los que los nubarrones grises tapan todo el cielo y se divisan rayos perfectos que lo iluminan.

Fuente: gigapan.com

Entre plan y plan, alguien ha ido a la compra y se ha preocupado de llenar la nevera, de que estuviéramos a gusto, de atender a cada persona que ha venido a pasar unos días (ya fuera una cuñada o un futuro yerno), de quedarse en casa para cocinar por adelantado mientras los demás salíamos a pasear, de cuidar a los nietos mientras mi marido y yo pasábamos una noche fuera...

Ese alguien tiene un nombre: mi madre.

¡Gracias mamá porque te has dado de lleno! En ningún momento has pensado en ti o en lo que te apetecía, sino en lo que más nos pudiera apetecer a los demás. Así es tu forma natural de ser: detallista.

Éstas son las definiciones de ser madre.

Es un darse por entero, es un gastarse y renunciar a los propios gustos y apetencias por el bien de la familia.

Algunos lo llaman sacrificio; otros lo llaman amor.


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