Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

viernes, 28 de agosto de 2015

¿La ideología de género? ¡en el aula!

Aún no han empezado las clases en ninguna universidad.
Incluso las guarderías y colegios, para desesperación de algunos padres que luchan por conciliar, permanecen cerradas.

Pero hay algo que ya está en primera fila de las aulas: su nombre es ideología de género.
(Aquí un video de Manif pour tous que te lo explica de forma rápida y fácil, por si no sabes lo que es).


Sí, ya está en boca de nuestros universitarios, de una forma sigilosa. Pero que mi radar detectó enseguida.

Todo empezó con una conversación por whatsapp  (si se le puede llamar conversación a eso) con un conocido universitario.

Él me decía más o menos esto: "Nos tenéis que educar (las chicas a los chicos, se refería) para no mirar mal (sexualmente) a las mujeres. "
En resumen, todo era cuestión de "feminizar" al hombre y "masculinizar" a la mujer.

¡Me quedé helada!

Y entonces me vino a la mente una conferencia de Benigno Blanco en la Universidad San Pablo CEU. Benigno ha sido el presidente del Foro de la Familia hasta hace unos meses, y quizás te resulte familiar porque ha sido la voz cantante en las manifestaciones en favor de la familia y por la vida que se han sucedido en España estos últimos años.
¡Un valiente de nuestro tiempo!

Habló brevemente de la "agenda de género" que hay en Europa. Y cómo a través del aborto y del ataque a la familia esta corriente de pensamiento va haciéndose un hueco en nuestra sociedad.

¿Y qué hacemos? ¿La igualdad de la que tanto se habla pasa por "masculinizar/feminizar"?

En absoluto.

El hombre NACE hombre. Y la mujer NACE mujer. Y dentro de que somos iguales en derechos y oportunidades, somos distintos fisiológica y psicológicamente. Eso es así.

Y por tanto, por responder a mi conocido: todo pasa por la educación de la voluntad.

En el hombre en educar su vista. Una cosa es ver, otra muy distinta es mirar.

Y en la mujer, sabiendo que posee un inmenso atractivo en los ojos de un hombre,  poniendo en alza su feminidad y elegancia sin caer en la frivolidad.

Fuente: El hombre tranquilo, John Ford (1952)

Ambos a la misma altura de la balanza, aportando las cualidades de cada uno al otro (sin caer en estereotipos; sabiendo que hay estudios que certifican cada psicología).

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