Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

miércoles, 15 de julio de 2015

El momentazo de la boda

El momentazo de una boda no es la entrada de los novios al banquete, con esa canción que es el último hit del verano. Y, menos aún, cuando bailan juntos su primer vals de casados.

Tampoco cuando los novios reparten figuritas a las parejas casaderas, ni cuando entregan un ramo a las madres de cada uno. Ambos momentos muy emotivos, por cierto, pero nada que ver con el momentazo del que aquí tratamos.

Es durante la ceremonia, feligreses en pie, dentro del Rito del Matrimonio. Cuando ambos, solteros, se dan el SÍ QUIERO. Y a partir de ese momento, de esas palabras que han formulado, se convierten en casados.

Son ellos, hombre y mujer, los ministros en el Matrimonio (como no ocurre en el resto de sacramentos).

El rito se divide en dos partes: el escrutinio y el consentimiento.

Fuente: sanjoseysantamaria.com

El escrutinio son simplemente tres preguntas. Muy sencillas, pero que son de tal calibre que si se contestan faltando a la verdad el Matrimonio se considera nulo
¡Así de fuerte y así de grande!

La primera:
¿venís a contraer Matrimonio sin ser coaccionadoslibre y voluntariamente?


Fuente: yocreo.com

Los dos queréis dar este paso, nadie os obliga y con la voluntad comprendéis la importancia de lo que va a suceder. Así, por lo menos, debería ser.

No tiene que haber secretos. El noviazgo tiene que haber servido para hablar de todos los temas posibles. Por enumerar algunos: desde maneras de ser y formas de reaccionar frente a los problemas hasta enfermedades que se padecen o se han padecido; desde cómo se van a educar a los hijos hasta la importancia que se le darán a las salidas con amigos/as sin el cónyuge.

No hay que casarse porque "está de moda entre mis amigos". Ni porque "ya llevamos mucho tiempo de novios y ya toca". Ni porque "ya nos están metiendo prisa nuestras familias".

Sé de parejas que han anulado su boda a los pocos meses del acontecimiento pues no se consideraban maduros para tomar esa decisión. Algunas han vuelto y están felizmente casadas, otras no. Da lo mismo. Es preferible pasar vergüenza al anularla que tener que vivir una vida de casados amarga.
Es importante estar seguro.

La segunda:
¿os comprometéis a quereros y a guardaros fidelidad toda la vida?


El significado del anillo: sin principio ni fin. Es eterno

Que os queréis en este momento no cabe duda. Pero pasarán los meses y la "magia" de la boda y del viaje se esfumará. Llegarán la rutina y el cansancio.

Vendrán crisis y momentos de dificultad que pondrán a prueba vuestro amor.

Cuando dos personas se quieren tanto no se plantean, ni de broma, que vaya a llegar un día en que les cueste quererse.

Y, cuando llega, no hay que asustarse. Es normal que ocurra. De pronto, la palabra amor cobra sentido, porque debe trabajarse día a día (cuando se está cansado, cuando uno ha tenido un mal día, cuando llegan los niños y las prioridades cambian, cuando se ha de preparar la cena después de una dura jornada laboral, etc.)

En una conferencia que escuché en el IESE (Madrid) sobre "La institución familiar: retos y esperanzas actuales", uno de los ponentes, D. Miguel A. Torres-Dulce, juez del tribunal metropolitano de Madrid, aclaraba a los oyentes que tener una crisis no significa separación o ruptura. Desde luego no son agradables para quien las atraviesa, pero hay que saber que son normales en toda convivencia.
Y remarcó que hay que saber pedir ayuda cuando una crisis es fuerte.

Por eso, hoy muchas personas prefieren estar en un "estado de enamoramiento permanente": cuando se les va la magia, a por otra relación... nada serio, cero proyectos. Rechazan al amor por miedo al sufrimiento que conlleva.

Pero la clave está en que el amor va unido inevitablemente al sufrimiento, a la Cruz. Cuando se acepta eso, nada hay que temer.

La fidelidad se pone a prueba; porque llevar un anillo no exime de mirar a otros/as e incluso de enamorarse.

Como escuché una vez, "el problema no es ver, sino mirar. Y no una vez, sino dos y tres".

Huir de las ocasiones no es ser exagerado sino prudente: y en el trabajo es donde, por lo general, se pasan más horas.

Un café, una comida, una reunión mano a mano con alguien del sexo opuesto. Todo eso se debe cuidar. Son la puerta por la que entra la infidelidad, sigilosa, ingenuamente.

Prestad atención, especialmente las mujeres que somos más de explicar nuestras cosas, a no contar intimidades del hogar.
Y, en cuanto al hombre, pienso que el esfuerzo pasa por tener presente a su mujer y abrirle su corazón: un whatsapp, un mail, una llamada,...
No sabéis lo que la mujer agradece que se piense en ella; así, sin más. No hace falta que exista un motivo. El motivo es simplemente que la quieres.

Un truco que he visto en muchos matrimonios : en la mesa del despacho, una foto en la que salga bien atractivo el cónyuge (por si uno se despista).

La tercera:
¿estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente a los hijos, y a educarlos según la Ley de Cristo y de su Iglesia?


Fuente: abc.es

¿Has leído bien? Vuelve a leer... RECIBIR DE DIOS. Los hijos son una donación, un regalo. Los esposos únicamente colaboran con el Creador.

Él nos ha otorgado el don precioso del sexo, por el cual hombre y mujer se unen en íntima relación aportando dos dimensiones a la pareja: la unitiva (por la que se unen de una forma física pero también espiritual) y procreativa (por la que puede llegar un hijo).

Es importante no separar ambas dimensiones; aunque de ello ya se encargó la conocida como "revolución sexual" (de la que hablaremos en posts futuros).

La pregunta recalca dos adverbios: responsable y amorosamente.

Responsable pues, como indicó acertadamente el Papa Francisco, "no hay que tener hijos como conejos".

Debemos ser responsables, por tanto, y poner voluntad ante la llegada de un nuevo miembro a la familia (a veces, sólo a veces, hay razones graves para posponer un embarazo).
(En próximos posts trataré de contaros sobre esas razones graves y los métodos de planificación natural).

Y se dice también amorosamente; dentro de una íntima relación donde haya amor, y cariño, y comprensión, y delicadeza... etc.

El hecho de saber que los hijos son de Dios nos tiene que dar una paz inmensa.
Si son de Dios, y Dios es Padre, nada debemos temer.
La primera vez que oí esta afirmación me inundó una sensación de tranquilidad y confianza en Él.

Pero también es una gran responsabilidad. Nos los da "de prestado" para que con nuestra ayuda lleguen al Cielo. Ésa es la meta.

Debemos enseñarles "lo bueno", y bautizarlos a los pocos días de nacer precisamente por eso, porque son de Dios. Y Dios está deseando que sean sus hijos. No debemos negarles ese gran derecho.

Y después del escrutinio, al que creo que ya he exprimido suficiente, llega el momento del consentimiento. ¡Atencion a los verbos y adjetivos que se enumeran!

Yo, ... te recibo a ti ... como esposo/ a y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, y así amarte y respetarte todos los días de mi vida.


Fuente: fotoimagen largometraje Pixar; UP

Que es como decir esto mismo que te transcribo abajo:

"Yo, ... te recibo a ti como esposo/a, y descarto a todos los demás hombres/todas las demás mujeres, y me entrego a ti, y a nada (*) ni nadie más, y prometo serte fiel, cuidando la vista y el habla con personas del sexo opuesto, siendo prudente, aceptando tus defectos, en la salud y en la enfermedad, cuando te sientas bien y te encuentre atractivo/a o estés con la gripe postrado en la cama y te hayan salido unas canas, en la riqueza y en la pobreza, cuando seas el director general de cierta compañía y vivamos en un pisazo en el centro de la ciudad con piscina climatizada o cuando te hayan despedido y estés en el paro y nos hayamos tenido que mudar a un piso más modesto, y así amarte y respetarte, evitando gritarte o faltarte al respeto, todos los días de mi vida, incluyendo la vejez, hasta que la muerte nos separe".

(*) "a nada" (más): hay personas que se "casan" con su trabajo, sus hobbies, sus amistades, sus vicios... pasando todo por delante del cónyuge.

Finalizadas las palabras del escrutinio y del consentimiento, tiene lugar la bendición y entrega de los anillos (y las arras, según la costumbre de cada lugar).
En realidad, en este momento ya estáis casados. Los anillos serán el símbolo por el que se os reconocerá vuestro estado en sociedad.

En apenas unos minutos, los novios habrán hecho un sinfín de promesas que les condicionarán el resto de sus vidas. Es importante centrar la atención en ellas.

En segundo plano todo lo demás que, aunque se debe emplear más tiempo material para su ejecución (reservar el banquete, elección de los trajes, las flores, el disck-jockey, etc), no es lo importante.

Lo importante: el momentazo, ¡no lo olvides!

8 comentarios:

  1. Me ha ayudado mucho! Gracias!

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  2. Gran post, que ayudará a los que se preparen para la boda y que para los que estamos casados nos recuerda nuestro compromiso a cuidar el amor día a día! ! Simplemente genial! !!! Gracias y sigue así!

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