Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

martes, 16 de junio de 2015

El misterio de las cucharas de postre y los calcetines

En todas las familias suceden cosas, unas más divertidas que otras.

En la mía, y espero que algun lector me diga que en la suya también pasa, hay varios misterios por resolver. Y no, no se trata de ninguna novela de Agatha Christie ni tampoco vivimos cerca de Baker Street.

Fuente: elmundo.es

Empezamos nuestra vida de casados con muchas cosas nuevas por estrenar; como una cuberteria completa (de esas con cuchillos que no sabes ni para que sirven).
¡Qué ilusion hace! Ahora pienso que es como una alegoría al proyecto que iniciábamos.

Pero pasaron los meses y los años, y de pronto un sinfín de incógnitas empezaban a acecharnos. 
"Cariño, ¿soy yo o es que la cubertera de cucharas está cada vez más vacía?"- me preguntó mi marido.

Por resolver el misterio a lo Hitchcock, maestre del suspense donde los haya, decidí comprar en un mercadillo de barrio unas cuantas cucharas más para completar la colección (eran de acero inoxidable aunque no de tan buena calidad) y esperar un tiempo a ver qué pasaba.

Se sucedieron los meses, incluso años, y de pronto, un día, volví a percatarme que la cubertera volvía a estar a la misma altura que antes.

Como esta vez en mi familia habíamos incrementado el capital con 3 nuevos detectives fui a preguntarles a ellos directamente, que me miraban con ojos atónitos.

"yo no he sido"- dijo directamente la de enmedio sin haber formulado aún la pregunta.

"mamá yo siempre lo he visto así"- me dijo el mayor. 

Y mientras pensaba que podía haber pasado me di cuenta que no era el único misterio en nuestra familia.

Este otro desafía a las matemáticas exactas y a cualquier otra ciencia que se tercie.

Momento colada. Calcetines a pares: de trabajo, del cole, de deporte, y un largo etcétera. Me aseguro de meterlos con las supuestas parejas. Programo la lavadora y en principio eso es todo.

Fuente: risasinmas.com

Pero llega el momento temido. Se ha terminado el programa y toca abrir la puerta. ¡Es increíble! Os puedo asegurar que meto cada calcetín con su acompañante correspondiente, pero siempre falta uno. Busco y rebusco entre la ropa sin éxito.

Si alguien tiene una explicación lógica o científica, pero sencilla, se lo agradeceré.
Mientras tanto, los misterios continúan sin resolver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario