Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

jueves, 25 de junio de 2015

Trucos para "aparcar el móvil"

Al haber estudiado Secretariado Internacional en INSA, aún recuerdo esas clases de mecanografía y el momento en el que Lucía, la profesora, nos cronometraba las pulsaciones por minuto.

Era difícil no distraerse con el estruendo que se organizaba alrededor, pensando en si la compañera de al lado estará escribiendo más rápido o aquella otra a la que se le ha atascado la tinta logrará ponerla correctamente.

Maquina de escribir Olivetti
Fuente: tiendatinta.com

Esa materia me fue "de perlas" para después volar escribiendo en el teclado del ordenador y ahora al publicar algun post (todo conocimiento sirve para algo).

Me ha pasado de estar mucho tiempo escribiendo whatsapps y diciéndole a mi marido recién llegado de trabajar: "espera, no me interrumpas, enseguida estoy contigo".
Un día, vale. Pero menos mal que aún me quedan algunas luces y me di cuenta de que ése no era el plan.

No me está gustando el hecho de que las personas que no tengo cerca pasen por delante de mi marido e hijos por "urgencias de respuesta del whatsapp".

Fuente:padredennis.com

En una conferencia de Luis Galindo, bajo el tema "Reilusionarse", me gustó cuando expuso un ejemplo de saber vivir el "ahora", el momento presente: "disfruto de mi familia cuando estoy con ellos, al igual que ahora estoy disfrutando de este rato con vosotros. Ahora mi familia no toca. Toca estar aquí y darlo todo" (no es literal, es una idea que me sirvió).

De lo que hablaba Luis era de aprender a vivir el hoy y ahora. De estar en lo que hacemos y tener ilusión por aquello que hacemos (y dijo muchísimas más cosas mucho mejor explicadas).

Pero, ¿qué harán otras familias para "aparcar el teléfono" y estar por lo que hay que estar?

Hay familias que a la hora de la cena (que es el único momento que tienen para compartir juntos) guardan en una caja los móviles en modo silencio.

Hay padres que en su "estado" ponen un horario de atención al whatsapp. 

O tambien hay medidas desesperadas: mira este vídeo. ¡Sencillamente genial!

Poner cabeza empleando estas acciones no es tener miedo a la tecnología y modernidad, sino ejercitar nuestra libertad a la hora de elegir nuestra manera de vivir.

Y tú, ¿tienes algún truco que quieras compartir conmigo y los lectores del blog?

lunes, 22 de junio de 2015

¿Quién era Mara?

No conocía a Mara.

Ni siquiera sabía quién era cuando escribí el artículo del Certamen Literario que lleva su nombre.

Pero a veces la vida te lleva a conocer a alguien por casualidad.
Y la casualidad hizo que conociera también a su marido, Juanjo, en una conferencia sobre "Cómo decir te quiero" dirigida a matrimonios.

La verdad es que a mí me gusta llamar a la casualidad Providencia.

Y es así como me sentí en deuda con Mara; después de haber sido premiada, en dicho certamen, en la categoría de Alumni y padres del colegio.  (Aquí tienes el artículo que escribí).

Fue un momento emocionante. Siempre es grato saberse reconocido, y mucho más cuando es un concurso que rinde homenaje a otra persona.

Mara en Torrevieja, 2006 (cedida por G.Hernanz)

Y con mi particular inquietud por saber y conocer quise averiguar más sobre Mara. ¿Quién era? ¿Por qué el colegio le hacía este tributo?

Contacté con varias personas que la conocieron; entre ellas su marido, el capellán del colegio, D. Jaime Sanz, y una de sus grandes amigas y compañeras de profesión, Gema Hernanz.

Hoy 22 de junio cumpliría 64 años.

Los tres destacan su sonrisa y alegría de vivir; a pesar de la enfermedad.

Era madre de familia muy numerosa: 7 hijos. Y compaginaba su trabajo de ama de casa con su vocación de maestra de educación primaria (como muchas madres de ahora).

Falleció en 2009 después de una repentina enfermedad.

Su marido Juanjo me escribe sobre ella:

El rasgo exterior más característico es su alegría. Siempre sonriente. Esa alegría y su pasión en todo lo que hacía facilitaba la confidencia y la amistad, y parecía “natural” desvivirse por cada persona que se acercaba a ella.

Enamorada de su familia y de su trabajo, conjugaba muy bien las “urgencias” de uno y otro lado. Con un sereno sentido común y mucho cariño ha educado a sus hijos y me ha hecho muy feliz.

Una mujer de una pieza; con un trato personal, entrañable, con Dios y con la Virgen.

Su gran amiga, Gema añade:

Mujer 10, como esposa, como madre, como profesora y como amiga. Siempre con una sonrisa, dispuesta a ayudarme en todo, tanto profesional como personalmente. Todavía la echo, la echamos (las profesoras de Primaria) mucho de menos. Muy sobrenatural. Muy de Dios.

Gema me comenta que en una llamada telefónica Mara le decía a otra profesora: “El sufrimiento no es tan duro cuando se vive tan cerca porque tienes a muchas personas estupendas que están pendientes, te quieren y rezan por ti. Es una gozada".

D. Jaime concluye que las niñas la adoraban.

¡Muchas felicidades, Mara! Desde el Cielo, cuidanos.

miércoles, 17 de junio de 2015

¡Se avisa grúa!

En Barcelona fui famosa.

De hecho, fui famosa por el coche que conducía.
De esta forma hacía amigos fácilmente; aunque esta clase de "amigos" no podía ayudarme mucho.

Lo confieso. Fui una asidua a los depósitos municipales de la ciudad condal. Es una fama que no me gusta, la verdad, pero me la gané a pulso por no haber sido buena ciudadana y creerme con el derecho de aparcar donde se me antojara; ya fuera un paso de peatones, la mitad de un vado o encima de las puntiagudas aceras.

Fuente: nosolovinilos.com

Pagué y escarmenté. Y volví a pagar y volví a escarmentar. Hicieron falta un total de cinco veces para reaccionar.
Mis "amigos" del depósito en cuanto me veían llegar con mi cara hasta el suelo de vergüenza e impotencia ya se lo tomaban a risa. Pero mi bolsillo no.

Ahora, en Madrid, intento ser mejor conductora, procurando dejar el coche a buen recaudo no vaya a ser que volvamos a ampliar el círculo de amistades no recomendadas.

Pero a principios de este curso me sucedió algo que me ha hecho cambiar mi visión sobre las personas y mi forma de juzgarlas.

Se trataba de la primera reunión de curso del colegio, a las 19 horas. Tuve que turnarme con mi marido para ir yo, pues la canguro nos falló en el último momento.

Como siempre voy corriendo a todas partes y ya llegaba tarde, entré en el párking del colegio aun sabiendo que a esas horas era improbable encontrar un sitio decente. (todo por no caminar. ¡qué desastre!)

Al comprobar que efectivamente no cabía ni un alfiler, dejé con toda mi cara el coche en doble fila, entorpeciendo la salida de un coche.

"Saldré corriendo en cuanto acabe la reunión"- pensé convencida.

La reunión de mi clase se alargó más que el resto (¡la ley de murphy existe, creedme!) e incluso se dio el aviso que molestaba un supuesto coche rojo (que no era el mío). Así que yo tan tranquila. Acabada la reunión salí a por el coche.

En ese momento deseaba meterme en mi cascarón como un caracol. Efectivamente, ahí estaba un matrimonio esperando; con cara más de preocupados que de mal café.

Debo decir que desde ese instante se me quedó grabada la cara de ambos y cada vez que me los cruzaba en el colegio deseaba que no me reconocieran.

Es fin de curso. La semana pasada tuvimos la fiesta de los niños. Entre el tumulto pude ver a mi marido saludando a un padre que me resultaba familiar. Pregunté a una amiga y, ¡tate! se trataba del mismo que el del conflicto con el coche.

Me armé de valor y fui a saludarlo. Se unió su mujer. ¡Encantadores! Entre risas, comenté lo sucedido al inicio de curso con nuestros coches. Ellos ni se acordaban. ¿Cómo iban a acordarse? Tenían un problema aún mayor; cosas más importantes en las que pensar: por las fechas del acontecimiento, el padre dedujo que habían tenido a una de sus hijas con un problema grave de salud y andaban agobiados por la situación.

Fuente: pinfrases.com

Se me cayó el alma a los pies.

Cuántas veces justificamos nuestras acciones pensando que no hay para tanto, o que el otro no tenía que ponerse de aquella forma o no se cuántas cosas más.

Ellos con un problema gordo y con prisa por ir al lado de su hija, y mi coche ahí plantado. Nunca más.

martes, 16 de junio de 2015

El misterio de las cucharas de postre y los calcetines

En todas las familias suceden cosas, unas más divertidas que otras.

En la mía, y espero que algun lector me diga que en la suya también pasa, hay varios misterios por resolver. Y no, no se trata de ninguna novela de Agatha Christie ni tampoco vivimos cerca de Baker Street.

Fuente: elmundo.es

Empezamos nuestra vida de casados con muchas cosas nuevas por estrenar; como una cuberteria completa (de esas con cuchillos que no sabes ni para que sirven).
¡Qué ilusion hace! Ahora pienso que es como una alegoría al proyecto que iniciábamos.

Pero pasaron los meses y los años, y de pronto un sinfín de incógnitas empezaban a acecharnos. 
"Cariño, ¿soy yo o es que la cubertera de cucharas está cada vez más vacía?"- me preguntó mi marido.

Por resolver el misterio a lo Hitchcock, maestre del suspense donde los haya, decidí comprar en un mercadillo de barrio unas cuantas cucharas más para completar la colección (eran de acero inoxidable aunque no de tan buena calidad) y esperar un tiempo a ver qué pasaba.

Se sucedieron los meses, incluso años, y de pronto, un día, volví a percatarme que la cubertera volvía a estar a la misma altura que antes.

Como esta vez en mi familia habíamos incrementado el capital con 3 nuevos detectives fui a preguntarles a ellos directamente, que me miraban con ojos atónitos.

"yo no he sido"- dijo directamente la de enmedio sin haber formulado aún la pregunta.

"mamá yo siempre lo he visto así"- me dijo el mayor. 

Y mientras pensaba que podía haber pasado me di cuenta que no era el único misterio en nuestra familia.

Este otro desafía a las matemáticas exactas y a cualquier otra ciencia que se tercie.

Momento colada. Calcetines a pares: de trabajo, del cole, de deporte, y un largo etcétera. Me aseguro de meterlos con las supuestas parejas. Programo la lavadora y en principio eso es todo.

Fuente: risasinmas.com

Pero llega el momento temido. Se ha terminado el programa y toca abrir la puerta. ¡Es increíble! Os puedo asegurar que meto cada calcetín con su acompañante correspondiente, pero siempre falta uno. Busco y rebusco entre la ropa sin éxito.

Si alguien tiene una explicación lógica o científica, pero sencilla, se lo agradeceré.
Mientras tanto, los misterios continúan sin resolver.

lunes, 15 de junio de 2015

Lo superfluo y lo importante en una boda

Como comentaba el Papa Francisco aquí, hoy en día prima mas lo social, la apariencia; quedando en segundo plano lo realmente importante: el momento del consentimiento de los novios.

Este momento es el momentazo. Un antes y un después. Antes eres soltero, después casado. Antes no perteneces a nadie, después eres exclusivamente del otro. (Aquí trabajo el interrogatorio y las palabras del consentimiento, que además de ser preciosas, encierran mucho significado en apenas una frase).

Todo, absolutamente todo lo demás es adorno de la fiesta. Ni las flores, ni el coro, ni el banquete, ni las fotos, ni la barra libre..., pueden compararse en importancia al gran momento que se celebra en apenas unos minutos: el del SÍ QUIERO.

Fuente: protocolo.org

Pondré un ejemplo en tono de humor para que estos conceptos queden más claros: 

Unos novios que están más preocupados en si servir Bogavante a las tres salsas o Pato a l'Orange en vez de dedicar un tiempo a leer y tratar de entender palabra por palabra el significado del consentimiento es que aún no han comprendido de qué va esto de casarse.

Como tampoco debe ser una competición la organización de una boda, para ver quién la hace más bonita, más original o quién se deja más dinero. ¿De qué nos sirve? Eso no es importante.
¿De qué sirve pagar el banquete en el hotel más caro de la ciudad si en el fondo de tu corazón sólo estás dispuest@ a serle fiel cuando las cosas funcionen? Mejor en un sitio más modesto pero que el SÍ sea SÍ, con todas sus consecuencias.

Fuente: vestido-de-boda.net

Hace poco pude oír de alguien muy sabio: "¡Bendita crisis, que nos pone a todos en nuestro sitio!". Es cierto. Con la crisis tenemos la excusa perfecta para no gastar más de lo necesario. Austeridad y elegancia no son incompatibles.

Por supuesto, queda desterrada la frase de "es que todo el mundo lo hace": "todo el mundo deja un detalle a cada invitado y yo no voy a ser menos", "está de moda tirar unos fuegos artificiales", ...

Pues ha llegado el momento de poner NUESTRA MODA, no lo que los grandes profesionales de las bodas nos quieran imponer: si te hace ilusión poner un detalle a cada invitado hazlo, pero que no sea porque "todo el mundo lo hace"; ¿me explico?

El ramo de novia se marchitará, el coro dejará de cantar, los invitados cada cual a su casa a descansar, el banquete se terminará, la barra libre se cerrará... y al cabo de unos días el viaje de novios llegará a su fin.  
¿Y qué queda? Tu elección para toda la vida. 

Prepárate bien, preparaos bien para ese instante: El importante.

viernes, 12 de junio de 2015

Cadena de favores

Somos seres humanos. Y como seres humanos nos debemos los unos a los otros para hacernos la vida más fácil y agradable. De ahí la palabra "human-izarse"; que no significa otra cosa que dulcificarse y comprender a los demás.

Fuente: didactalia.net

Hace un año aproximadamente, pude constatar la amabilidad que existe aún en muchas personas. Fue en un viaje que hice a Barcelona con motivo de la boda de una de mis mejores amigas.

Viajé con mi hijo pequeño, de apenas 6 meses, en avión.
Los viajes siempre me han gustado, pero desde que tengo hijos me doy cuenta que idealizo mucho y luego no es como yo había diseñado en mi cabeza.
Hay que estar abierto a todo tipo de contrariedades y obstáculos, y mucho más si los hijos son de corta edad. Y hacer mucho uso del sentido del humor, que es muy sano.

En mi caso particular, mi hijo de 6 meses venía con un buen equipaje (lo típico): carrito, bolsa, biberon, papilla, cereales, maleta, etc.

Después de todas estas peripecias necesarias cuando sales de viaje, llegar a la puerta de embarque y que notifiquen por megafonía que tu vuelo se atrasa, y no saben decirte cuándo saldrá, es para volver a casa y no salir.
Pero me armé de la poca paciencia que me quedaba y pensé en sentarme en una cafetería a esperar y darle el "potito" a mi hijo tranquilamente.

Nuevas peripecias: maleta, carrito, bandeja con un café que casi se me derrama...
Y de pronto una voz:  "¿cómo puedo ayudarte?"
No fue un ¡Espera, que te ayudo! que puede parecer un poco invasivo, sino "cómo", "de qué modo", "qué es lo que te va mejor para ti que estás en esta situación".

Me pareció un gesto encantador. El hombre, que estaba acompañado de su esposa, me aguantó la bandeja mientras su mujer le hacía carantoñas a mi peque. Y luego me acercaron todo a la mesa.
Curiosamente compartimos el mismo vuelo y no me dejaron sola un segundo. Les di las gracias varias veces, de corazón.

Son detalles. Insignificantes, pero grandes para el que los recibe.
De eso se trata, de hacer favores. De ser más humanos. De ser empáticos. De ponernos en el pellejo de los demás y no "ir a la nuestra"(*).

Me viene a la mente una canción muy pegadiza: "Sé galante" (Goin courtin´ ) y aquel momento en el que Gedeon le pregunta a Mily "¿Edu que?" en "7 novias para 7 hermanos" (Seven brides for seven brothers, 1954). Son siete hermanos (Gedeon, el pequeño) que no saben de educación ni buenos modales. Nadie les ha enseñado. Y Mily, convertida repentinamente en su cuñada, ejerce el papel de hermana mayor y se encarga de ello.

Fuente: article.wn.com

Si no habéis visto la película os la recomiendo. Es un filme musical para ver en familia, divertido y con un repertorio de canciones muy simpáticas.

Y es que falta educación de la buena. Hay que volver a poner de moda la galantería, la caballerosidad. No son cursilerías, son signos de buena educación.

Si nos entrenamos haciendo pequeños favores a los que tenemos cerca puede suceder lo que representa este vídeo que me pareció sencillamente genial.


Y toma nota de otra buena película con el nombre igual al de mi entrada "Cadena de favores" (Pay it forward') del año 2000. Trata el tema del que estamos hablando: un favor a varios, esos varios a otros, esos otros a otros... y así sucesivamente todos nos podemos beneficiar de un favor de alguien.

Dando y recibiendo podemos construir un mundo mejor y agradable para todos.


(*) Para mis lectores de fuera de España: "Ir a la nuestra" significa ir a nuestro rollo, estar tan metido en nuestros problemas que pasamos de los demas.

jueves, 11 de junio de 2015

No me gusta "mi suegra"

Y a ella tampoco le gusta.

No nos gusta nada a ninguna de las dos, porque socialmente se ha convertido en un término peyorativo. Ella prefiere que la llame "Avia", (abuela en catalan) o decir que es la madre de Jordi, o simplemente Roser.
Y debo confesar que a mí también me gusta más.

Hoy celebra su 70 cumpleaños y quiero dedicarle un post. Porque se lo merece y porque quiero que pase un poco de vergüenza (con todo el cariño del mundo).

Fuente: fotos familiares

Ha sido de las primeras personas en apoyarme en esta nueva aventura que emprendo, y eso siempre anima.

Es madre ejemplar de 11 hijos. A los que ha sacado adelante con una fortaleza admirable, después del fallecimiento de su marido.

Ha sido y es la madre de Jordi. Eso me lleva a darle las gracias.
Gracias por su sí a la vida y por haberlo traído al mundo.

Gracias por haberlo bautizado y no haber esperado a que se hiciera mayor, porque sabe lo que es realmente importante. Por haberlo educado en la fe y haber sabido escoger con su marido, Pepe, un buen colegio donde aprender a sumar y, también, a rezar.

Gracias por ser la abuela de mis hijos. Cuánta sabiduría y buenhacer transmite a los más pequeños, que simplemente la adoran. Y también a los mayores: sus recetas, sus trucos en el parchís y canasta, sus consejos...

Su jornada empieza bastante antes que la del resto de la familia. Ella se organiza y planifica, con la única intención de que estemos a gusto en su casa. Cuánto se aprende a su lado; como a no desaprovechar el tiempo, en el que cabe trabajo y descanso.

Cocinera espectacular; da lo mismo cocinar para 10 que para 20. En su casa siempre cabe un plato más.
De tiempos de cocción no le preguntes, porque sabe cuando la carne ya se puede sacar de la sartén o que al arroz le faltan unos minutos. Si le pides una receta y la intentas hacer, lo normal es que no te quede tan buena como a ella. Le pone el ingrediente estrella: el cariño.

Gran amante de la jardinería. Tiene un jardín que cuida con esmero para que esté precioso especialmente los días de veraneo que pasamos todos con ella.

Fuente: fotos familiares

"El saber no ocupa lugar". Ése podría ser su lema. Y se lanzó a aprender pintura y no se le da nada mal. Tambien ha montado a caballo y en quad. Así quiero ser de mayor, seguir con aficiones e ilusión por la vida.

Gracias a personas como ella (como muchas otras han hecho con motivo de la dura crisis económica que azota a España), muchos matrimonios salimos al paso en momentos de dificultad.

Ahora que se acerca el verano sé que dirá esa frase de "¿tan pronto os vais?", cuando nos toca volver a Madrid. Le duele que la dejemos. Le encanta la compañía aunque eso suponga vivir todos un poco más apretados.

Por todo ello, y muchas cosas más, se merece pasar un día estupendo celebrando su 70 cumpleaños.

Moltes felicitats, Roser!

domingo, 7 de junio de 2015

Premio VI Certamen Literario Mara Saez

VI CERTAMEN LITERARIO MARA SAEZ

ARTÍCULO DE OPINIÓN SOBRE EL COLEGIO ALDEAFUENTE

¡PREMIADO!
( Aqui podeis ver el resto de ganadoras)

De camino a recoger el premio de la mano de mi hija
Fuente: propia


“COMO DOS PIPIOLOS(*)”

16 de la tarde. Mi marido me recoge en taxi a la altura del Holmes Place. Éramos novatos en Madrid y a pesar de los escasos metros que nos separaban del Colegio Aldeafuente apostamos por lo seguro y quedamos allí para ir juntos.

La directora, Araceli, nos esperaba para nuestra primera entrevista como padres nuevos de Fomento. En realidad, desde nuestra llegada a la capital todo se presentaba como nuevo ante nuestros ojos: primer hijo que empieza su etapa escolar, ciudad nueva, amigos nuevos, trabajo nuevo…

La cita duró apenas una hora en la que intercambiamos pareceres, pero sobretodo nos dejamos seducir por el panorama que se nos ofrecía; una melodía cuyas notas nos resultaban familiares pues ambos habíamos ido a colegios de Fomento cuando éramos niños. (Mi marido a Terraferma y Turó - ahora de Institució- y yo a Canigó).

La frase que más me llegó al alma fue cuando Araceli pareció empatizar con nuestro cansancio (nadie antes lo había hecho): “¡qué cansado es educar! ¿Verdad?”
Y pensé para mis adentros: “por fin alguien que nos comprende”. Habíamos oído cientos de veces que educar no era tarea fácil, pero hasta que uno no se convierte en padre/madre no intuye de lo que se está hablando en realidad.

Salimos de allí con la certeza de que íbamos a ir en la misma dirección. ¡Qué gusto que terceras personas trabajen para reforzar lo que tratas de enseñar en casa!

Sí, educar es agotador. Y ver que en Aldeafuente íbamos a descansar un poco nos motivó a no tirar la toalla. ¿Descansar? Pues sí. Gracias a las tutorías, a los Cursos de Orientación Familiar, a las conferencias, incluso a las conversaciones con otros padres o el quincenal Vamos Creciendo, nos dimos cuenta que todas las familias del colegio luchan por educar y descansan cuando aprenden a gestionar bien el tiempo en esa educación.

Llegamos como dos pipiolos (*) y, después de 5 años pisando este colegio o el vecino Aldovea, nos hemos dejado moldear por el carácter de Fomento (y los años que nos quedan).

Muchas gracias al colegio Aldeafuente por el premio.

(*) Para mis lectores de fuera de España, que ya empiezan a ser muchos, explicaros que "pipiolos" significa: ingenuos, faltos de experiencia.

jueves, 4 de junio de 2015

Un caso de "pelusilla"

Son muchos los libros de educación que han ido pasando por mis manos desde que tengo hijos. Pero cuando de verdad me ha interesado leer ha sido cuando me he encontrado con el "problema" ya dentro de casa. Y a veces se llega tarde.

La primera vez que oí hablar sobre la "pelusilla" fue a raíz de una fiesta de cumpleaños. La madre en cuestión nos mandaba un mail a las demás para avisarnos del día y la hora del evento. Y como frase final añadía "mi hijo no llevará invitaciones para evitar pelusilla entre el resto de compañeros".

Fuente: pediatricblog.es

Al principio me costó entender que la madre se refería a los celos
Resuelta la aclaración, archivé la nueva palabra en mi "enciclopedia por cambio de ciudad". Todo lo nuevo siempre resulta muy enriquecedor.

Me da la sensación que los padres tenemos miedo o nos da cierto reparo hablar de que nuestros hijos tienen celos. Y es algo que, aunque no sucede siempre, es natural que surja entre dos (o más) hermanos. 
Frases como: "se llevan de maravilla", "se adoran", a veces se utilizan para salir del paso, no se vayan a pensar otros padres que mi pobre niño tiene celos.

No significa que hayamos hecho mal las cosas y no estemos educando bien. Sin embargo, se presenta como una nueva oportunidad para educar; que es muy diferente.

Mi caso particular de "pelusilla" ha sido superado con éxito. Y te quiero hablar de mi pequeña experiencia por si puede ayudar.

En mi caso nos ha pasado con la segunda de mis tres hijos. La de enmedio. Como el jueves.

No exagero si te digo que nos ha llevado al límite de nuestra paciencia. Ha habido "escapes" cuando creíamos que este tema ya estaba superado (durante el dia y también por la noche), nos ha pintado la pared de cualquier habitación, ha destrozado cuentos, se ha cortado el pelo un par de veces y, cuando creíamos que ya dormía, nos la hemos encontrado en la cocina haciendo "cocinitas"; una forma suave de decir que nos ha abierto la nevera, ha cogido lo que ha encontrado y ha hecho un cóctel.

Imaginaros todo esto sumado a nuestro cansancio. ¡Demencial!

Fuente: unabodaoriginal.es

La hemos reñido y castigado, pero llegó un punto en que ella misma se autocastigaba: ella sola se encerraba en el cuarto "a pensar".

No se trataba de una llamada de atención sin más, sino de una llamada de "¡Auxilio, lo estoy pasando muy mal!"

Llegado este punto, hablamos con mi marido para ejecutar un plan de acción que consistia en hacerla resurgir de entre los dos chicos que la "anulaban".

"Que sea la nocilla del bocadillo", esa era nuestra misión.

A grandes líneas resumiría el éxito en:
- hacer un "plan de chicas", consistente en llevármela sólo a ella a merendar y pasear (dedicarle un tiempo exclusivo)
- por la noche estirarme en su cama y charlar antes de dormir
- para los escapes, además de mucha paciencia, no reñirla y pedirle que nos ayude a recoger
- Premiar (una chuche) cuando no ha habido escapes y hacerle mucha fiesta (exagerando bastante)
- Animar al hermano mayor a que la felicite
- Felicitarla por otras cosas que hace bien.
- Pedirle su ayuda porque "eres muy mayor": para preparar la mesa, lavadoras, 
- Ponerle notas a la profesora para que refuerce nuestro logro
- Cuando hemos ido de visita por unos días a casa de los abuelos hemos compartido nuestro pequeño conflicto, y me gustó que todos (tíos y abuelos) respondieron muy bien haciéndola sentir importante.
- Y, por supuesto, no hablar del tema delante de ella.

Esto no significa que no vuelva a repetirse un episodio así, pero de momento está más tranquila y centrada y en casa estamos más descansados.

¡Animo con la "pelusilla"!