Amar no es mirarse el uno al otro sino mirar juntos en la misma dirección.
Antoine de Sant Exupéry (autor de El Principito)

viernes, 29 de mayo de 2015

Que te pierdes si no esperas

Castidad en el noviazgo: ¿Qué términos te vienen a la cabeza? Tal vez valor de la esperapureza, pudorrespeto (suenan como pasados de moda, ¿cierto?)

Pero yo he querido verlo desde el otro lado. Con la idea de hacerte ver lo que te pierdes si no esperas.

¿Esperar? ¿A qué? Pues a tener relaciones sexuales con tu pareja antes del Matrimonio.

Ahora, estando ya casada, y habiendo permanecido los dos (mi marido y yo) célibes, me gustaría explicarte qué te pierdes al adelantar un acontecimiento que está pensado para después del Sacramento del Matrimonio.


Fuente: chrismaralondra.com

Para empezar, el haber esperado no fue una idea impuesta por nadie, ni tan siquiera por la propia Iglesia. Fue una elección nuestra de querer guardar nuestra sexualidad para la noche de bodas: como un regalo para el otro. 

Este hecho nos hizo ver esa reserva como un atractivo más en el otro: "se sabe controlar", "me quiere por lo que soy no por lo que le doy", "el día de mañana cuando debamos guardar un tiempo de abstinencia (que los hay) sabremos dar rienda suelta a nuestro amor de mil y una formas distintas sin necesidad de relaciones (por medio de detalles, sorpresas, muestras de afecto)..."

Esto no significa que fuéramos unos reprimidos. Al revés, éramos tan normales como tú, teníamos muchas ganas de que llegara ese momento.

Personas amigas de la universidad nos decían que era una tontería esperar o que era importante conocer esa faceta de tu pareja antes de casarse.
Y nos preguntábamos: "¿para conocerla y si no me gusta pues adiós muy buenas?".
Eso no es amor.

Nos casamos después de 4 años de novios , sin habernos ido de viaje solos, ni haber dormido bajo el mismo techo a solas. Y por ser mas explícita, ni tan siquiera nos habíamos visto en ropa interior. Todo eso lo reservamos para nuestro futuro cónyuge.
Como no sabía si iba a ser mi futuro marido (en mi caso), no le entregué nada que no le perteneciera. Él lo mismo.

"Exageradooos si no va a pasar nada"- nos decían.

El problema de fondo no era cuestión de que no fuera a pasar nada, sino que no queríamos tentar a la suerte (éramos, y somos, de carne y hueso, y sobretodo nos gustábamos mucho).

Nosotros todo eso lo queríamos, claro que sí. Pero sin adelantar acontecimientos.

"¿Es que no me quieres?"- te pueden decir ante una negativa por tu parte. Pero he aquí el gran error.
En el momento en el que alguien te pide tu intimidad a cambio de amor es que no te quiere de verdad.

"Pero os casáis sin experiencia"- nos decían.
¿Experiencia? ¿para qué? Si teníamos el viaje de novios (y toda la vida).

Nosotros teníamos clara una cosa: Todo eso lo íbamos a estrenar juntos en su debido momento.

Y ese momento llegó: hubo romanticismo, delicadeza, sentido del humor, respeto... Para nada hubo sensación de estar quebrantando una línea roja prohibida, ni temor por quedar embarazados, ni vergüenza por parecer torpes e inexpertos. Los dos éramos igual de torpes e inexpertos.

Me di cuenta que esa noche entregaba toda mi intimidad a la persona que quería.
¡Qué gusto saber que nos entregábamos los dos al 100%, sin haber "regalado" nuestra intimidad por media ciudad!, sin memoria de relaciones anteriores.

El viaje de novios que siguió a la boda entonces tenía un sentido. ¡Qué emocionante es ese viaje cuando todo está por estrenar! Decidir juntos absolutamente todo, sin intermediarios.
Qué distinto debe ser cuando ya se ha estrenado todo. Y no sólo hablo en el terreno sexual. Es un viaje más..



Esa forma de vivir, ahora en perspectiva, ya casados, vemos que nos ha ayudado cuando nos ha asolado la enfermedad, cuando hemos tenido que espaciar los embarazos por las cesáreas, y mil y una situaciones que nos plantea cada día la vida.

Sí, la castidad también se vive en el Matrimonio (pero de este tema ya hablaremos en otro post).

"¿y qué pasa si ya se han tenido relaciones y se quiere retroceder?"- me podríais preguntar.

Está claro que cuando se atraviesa ese límite ya no hay vuelta atrás (fisiológicamente hablando). Pero puede haber un cambio de actitud, y por tanto vivir una segunda virginidad.

Esto último lo escuché de Jose Mª Contreras (gran filósofo y escritor) en una conferencia y me pareció una bonita forma de volver a empezar.
Además la virginidad es, en realidad, una actitud.

Para terminar te enlazo a un vídeo-conferencia de Eduardo Verástegui. Un guapo actor y productor de Hollywood que lo tenía absolutamente todo y dio un cambio a su vida de 360°. ¡Muy crack!

Testimonio Eduardo Verástegui

No te pierdas como habla del voto de castidad que ha hecho hasta que se case con la madre de sus hijos. No tiene desperdicio.

También os enlazo a una vídeo-conferencia muy interesante de dos jóvenes de San Diego (California), Jason Evert y Crystallina Padilla, ahora ya casados, que hablan sobre éstos y otros temas: Amor sin remordimientos.

¡Hasta la próxima!

6 comentarios:

  1. Gran blog! cuanto nos ayuda a todos! Sigue asi..felicidades Pilar!

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    1. Muchas gracias. Me alegra mucho saber que te gusta y te ayuda!

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  2. Pilar! Qué bonito artículo!!! Felicidades y mucho ánimo!! sigue así!!!! Un abrazo enorme!!!

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  3. ¡Me ha encantado!
    Qué bien explicadas las diferentes facetas de por qué esperar al matrimonio.
    Y gracias por compartir tu testimonio también. Eso tiene muchísimo valor.
    ¡Gracias!

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